9.28.2010

¿Y entonces?

Cuando entré a estudiar la licenciatura en Comunicaciones la idea de llegar a ser periodista en algún momento de mi vida no era del todo atractiva, se ubicaba entre mis últimas opciones de entre la gama de trabajos que la formación me permite desarrollar.


Por giros inesperados y no tan casuales del destino no pasé del primer año sin darme cuenta que, contrario a lo que creía, la labor periodística era lo que más me llamaba la atención; tomando en cuenta que mi redacción no es pésima y mis ideas no aparecen desperdigadas en el texto.

Mi motivación fue creciendo con materias como Redacción para medios, en la cual terminé de convencerme que era algo a lo que me quería dedicar. Incluso fue en esa época que inicié mi antiguo blog; prensa 1, a la que llegué con grandes expectativas, pero terminé esperando más; y ahora prensa 2, de la que tengo altas expectativas que espero terminen por cumplirse.

Dicho esto, cabe recalcar que por el mismo deseo que tengo de aprender, siento la misma necesidad de que me retroalimenten, me critiquen e incluso destruyan, si es necesario, lo que yo hago. En mi trabajo siempre es algo que me quedé esperando, y en la U, si no llega pronto, lo seguiré exigiendo porque para eso al final de cuentas estoy pagando.

Desespero por que alguien satisfaga esta necesidad, porque en este caso una nota no me basta para saber si está bien. No es cuestión de nutrir el ego, pero ¿de qué me sirve tener buena calificación en algo si no me señalan lo que debo seguir cosechando porque está dando frutos y aquello que todavía tengo que mejorar?

9.06.2010

Vos, tú, usted

Muchas veces no le ponemos atención al tratamiento que le damos a los demás cuando escribimos; en mi caso esta cuestión pasaba desapercibida hasta que entré a trabajar en Santillana; donde, según criterios editoriales, en los libros de El Salvador se trata al alumno de una manera, y en los de Honduras de otra.


Al momento de establecer una conversación frente a frente, las cosas cambian. Muchas veces nos quejamos de quien, de buenas a primeras, se las quiere llevar de confianzudo y nos trata de vos, alegando que ese es un trato que solo con el paso del tiempo y el intercambio de experiencias se gana.

En mi caso, cuando me presentan a alguien, por lo general lo trato de tú, y de usted cuando su edad o cargo lo amerita. Sin embargo, siento que en una relación -- llámese amistad, padre-hijo, noviazgo-- el usted me resta confianza e implica una cierta barrera. Me incomoda y la conversación me sabe simple.
¡No le encuentro gusto, pues!

8.31.2010

Yo no sé mañana...

Como cualquier día, se encendió la radio para notificarme que era hora de levantarse.

Para no perder la costumbre, refunfuñé en mis adentros por lo poco que habían durado mis horas de sueño y sin más, puse el pie sobre el suelo y arrancó el día.

Aparte de la novedad del mega congestionamiento que había para salir de Santa Tecla, en la oficina todo "normal", a pesar de que el ambiente se tornó un poco hostil desde hace exactamente una semana.
Amo lo que hago y soy muy buena en ello; además, me lo remuneran bonito. Pero como a cualquiera, no me gusta que me vean la cara de necesitada y se aprovechen de ello. Y tal como aprendí en mis clases de RRHH el ciclo pasado: el personal desmotivado, aunque sea efectivo, no rinde a su máxima expresión.

Dieron las 4:00 p.m. y me preparé para emprender los diez minutos de camino hacia la universidad; entre exposiciones, revelaciones y aprendizaje se pasaron las horas.

Ayer, deleité mi paladar con rico sushi. Hoy, arroz del día hecho por mi mami, queso y frijoles;los ingredientes de la típica cena del salvadoreño. Me encanta darme mis lujos, no lo voy a negar, tanto alimenticios como de vestir;pero ¿vale la pena tratar de llenar los vacíos de satisfacción laboral con el consumo comercial?

Mañana no sé qué me esperará, pero no me desanimo. Estoy consciente de que cuando se cierra una puerta, aunque no es de inmediato, se abre una nueva; y que tengo capacidad y potencial para explotar. Mi tiempo se cumplió y que se venga lo que tenga que afrontar, estoy dispuesta a dejar que la vida me revuelque, porque al final de mis días podré decir con satisfacción que saqué el mayor provecho a la adversidad.

8.22.2010

Yo confieso

...que esta es la tercera entrada que empiezo a escribir en la semana.

Las dos anteriores no pasaron de borrador y, eventualmente, las eliminé. ¿La razón? De pronto en medio de la redacción de las entradas, me percaté que no era nada relevante. Fueron impulsos que no produjeron más de un párrafo y que ni siquiera valía la pena terminarlos para publicar el mismo día.

Siendo honesta, tengo un solo relajo en mi cabeza...


Esta semana, por ejemplo, se juntaron un par de cosas que me hicieron reaccionar con el hígado; pero que al darle paso a la razón preferí no comentarlos, porque tal como quedó demostrado al final de la semana, me estaba adelantando e inventando cosas donde no las hay.

No me gusta escribir por escribir, pero tampoco dejar de hacerlo. Ordenaré mis pensamientos, emociones y acciones, para traducirlo en algo que realmente valga la pena.

8.16.2010

¿En qué momento...

la vida se me hizo corta,

sin razón o sentido más que seguir
una rutina que aborrece mi sentir?

Es tan fácil para ellos pedir, pedir, pedir;
mas no saben que lo único que quiero es huir lejos de aquí.


8.09.2010

Increíble

Es extraño, porque todo pasó de imprevisto.

Demasiado, diría yo.
Empezó desde el final y va llegando a su origen,
cargada de múltiples sube y bajas de contradictorias emociones.

¿Señales mal direccionadas?
Podría ser.
Pero estar sobre esta cuerda floja
es una descarga que me hace sentir bien...




8.04.2010

Pelando jícamas

¿Y usted, ya probó la depilación con cera?


Ojo que no hago distinción entre señoritas y caballeros, porque sé que hay algunos que, aunque no lo aceptan en público, ya han experimentado las mieles y hieles de esta práctica.

Desde hace mucho estaba considerando la opción, pero la incertidumbre por el ahora comprobado y horrible dolor que produce me habían detenido; sin embargo las razones y buenas recomendaciones de terceros creíbles y allegados a mí, me terminaron de convencer. Y así fue como el lunes hice la cita con el verdugo de esos indeseables y fastidiosos vellos de las piernas.

No les voy a mentir, duele hasta el alma cada jalón que te propician; y quizá el nerviosismo y la predisposición al dolor que uno tiene mentalizada por ser primera vez le dan un toque aditivo al dolor. Según declaraciones de quien lo estaba haciendo, es cuestión de acostumbrarse, tanto así que luego de un par de veces, voy a estar tan acondicionada al dolor que ni voy a sentir.

¿Masoquismo? Quizás un poco. Porque aunque no haya disfrutado el dolor, si amo, desde ya, los beneficios a corto y largo plazo que trae consigo.

Como todo ser humano, soy inquisitiva (por no decir metida) por naturaleza, y no despegué mi vista mientras lo hacían; y ver el color de la tela con la que te retiran la cera, más lo blancuzco de mi piel no pude evitar pensar que la depilación con cera era un símil a lo que hacemos cuando pelamos jícamas.

Y sí, en este caso, la belleza y la pereza se pagan con dolor.

8.02.2010

"El que no arriesga...

no gana".


Así reza el dicho popular y, aunque sea catalogado como tal porque nace de la sabiduría de los pueblos, muchas veces me he preguntado si esta sigue vigente en nuestros dorados tiempos.

Vivimos en una sociedad en la que el más vivo es el que siempre sale ganando y no necesariamente porque es el que se las juega sin importar que las consecuencias sean buenas o malas; sino porque supo aprovechar las desventajas del que, por estar planificando su estrategia, las dejó de lado.

Ahora bien, ¿de qué sirve arriesgarse, si con esta acción puede ser más la decepción que la satisfacción de obtener lo que se esperaba?

La respuesta obvia es: más vale dejar las cosas claras que pensar en el que hubiera pasado si...; pero ¿y si es mucho lo que se pierde a partir del arranque de coraje?

Fluir con la corriente no implica necesariamente ir sin rumbo definido, así como lanzarse tras la presa no asegura una cacería satisfactoria.

7.27.2010

Twitterdependencia

#yoconfieso que, hace casi un año, twitter no me llamaba la atención.


Sin embargo, por necesidad de mantenerme informada de lo que ocurría fuera de las 3 paredes del cubículo donde me ubicaron inicialmente en la empresa, empecé a querer agarrarle gusto. y ahora llevo 4 255 tweets, contando el de esta entrada.

Aunque quizás sea poco para el tiempo que llevo como usuaria, ahora me siento rara si no me manifiesto en algún momento del día, ya sea al despertar, durante el día o por lo menos para decir buenas noches.
Me rebusco por una conexión inalámbrica gratuita o libre de password para poder hacer un update status o leer en qué andan los demás, y cuando lo tengo abierto en la oficina, ver marcada una actualización que no he leído me descontrola. Esta última ya la empecé a controlar y cierro por ciertos períodos de tiempo la página para dedicarme de lleno a lo que hago.

Creo que cada uno le encuentra su gracia y beneficio de distinta manera, pero desde mi experiencia, las personas con las que interactúo a través de este medio lo han hecho mucho más interesante.

7.19.2010

Suele suceder...

A menudo, cuando estoy ansiosa por que algo suceda, empiezo a crearme una serie de expectativas al respecto, que van de la mano con la imagen mental que me hago de lo que a mí parecer debería de suceder; pero últimamente todo se va por un caño o simplemente, por un motivo u otro, se cancela.


Así que para evitarme futuras decepciones, me regiré por lo que dice Cerati:


fluir sin un fin, más que

fluir

fluir sin un fin, más que

fluir

Se escucha fácil,

pero, en la práctica,

todo es taaaan distinto...

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