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11.15.2011

La caravana de miradas

Sé que este espacio me pertenece; sin embargo, me siento como intrusa al volver a refugiarme en este lugar. Han pasado meses desde la última vez que me asomé y aunque mucho ha ocurrido otras cosas siguen igual.



Estoy hambrienta de aprendizaje, sedienta de un poco de tiempo libre y en lista de espera para un pronto y necesario cambio de 180°.

Queda mucho por aprender, indagar, pensar, reír y contar. Mientras tanto respiro, observo, pienso y proyecto.



7.18.2011

Epifa... NOT!

Estas vacaciones de medio año, entre ciclo y ciclo, tuve un par de revelaciones muy superfluas, pero que al final es bueno tomar en cuenta:

1. Me enfermo más seguido en vacaciones.
2. Me quedo momentos frente a la compu sin poner nadita de música.
3. Tengo problemas de a) sordera o b) falta de atención.
4. Las terapias respiratorias son lo máximo.
5. Ahora que sé cómo inyectar me da más miedo que me pongan una.
6. Tengo una voz de maitra que sería ideal en mi inexistente carrera actoral.
7. Facebook no debe ser menospreciado, es de gran utilidad para contactar fuentes.
8. Me estoy equivocando más seguido. Falta de práctica, exceso de confianza.
9. Todos mis zapatos son vulnerables a la lluvia.
10. Entre más me cuido el pelo más feo se me pone.
11. Tuiteo menos; ergo, menos de mis banalidades quedan expuestas.
12. Me asustan los halagos, amo los retos.
13. Tengo meses sin leer un libro.
14. El amor por mis zapatos va mermando en la medida en que mujeres que conozco los compran.
15. Con gusto presto mis cosas, pero es molesto que no sigan la indicación que les doy para usarlas.
16. Este post es un relleno para que no aparezca vacío el contador de entradas por mes.

6.17.2011

He's the one

El único al que le permito todo tipo de crítica aun sin haberla solicitado.
El primero al que le cuento y pido consejo si algo muy grave o importante sucede.
El que siempre me consiente sin importar cuántos años tenga.
El que me deja darle todo tipo de consejos a la hora de vestirse.
El work-a-holic del que aprendí.

Quien más me encanta que me pida consejo cuando está redactando un informe.
Quien no teme verse vulnerable ante mí.
Quien tiene una gran confianza en mí.
Quien me enseñó, con mis reproches y enojos, a valorar cada una de las cosas.
Quien me miente al decir que nos quiere a todos por igual, pero tiene sus preferencias con otro.
Quien no vive conmigo, pero está 24/7 para mí.

Probablemente si mi mami llega a leer esto se va a enojar un par de días conmigo y lo va a guardar en el cajón de "sé que preferís a tu papá y no a mí"; pero es algo que no puedo evitar. Tengo un vínculo demasiado fuerte con él, que me hará deprimirme por meses el día que la muerte le llegue.
Sé que no es perfecto, conozco sus errores; le reprocho algunos mientras callo otros.

Pero así, con altos y bajos, es el que mejor me entiende en este enredo que llamamos familia.

3.31.2011

¡Que alguien me explique!

A diario escucho aberraciones que dicen ser inspiradas en nombre del amor: permisos y peticiones que se le otorgan o solicitan al ser amado, pero la verdad es que a mí no me terminan de calar.

Hoy, por ejemplo, mientras esperaba poder pagar la U en el mini banco que han instalado en el campus, de lo poco que se le escuchaba a la pareja que estaba adelante de mí entendí que la chera tenía ganas de hacerse un cambio de look, ella usa el cabello envidiablemente largo y liso.

Él le dice que ni se le ocurra aparecerse de repente con el cabello súper corto. Ella responde agarrándose la parte frontal del pelo y fingiendo un fleco, a lo que él responde: “Así sí te doy permiso”. Por suerte ellos estaban de espalda y ni se fijaron en lo abiertos que tenía los ojos de la indignación por semejante comentario.

Y así, he escuchado temor a recogerse el cabello con una cola porque al fulano no le parece e incluso cambios de color en la cabellera porque a él le parecía que rubia, por ejemplo, se vería mejor.

En serio, que alguien me explique en qué nivel de enamoramiento tengo que estar para permitir que alguien me diga cómo, qué tan corto o largo y el color en que tengo que usar MI cabello. La única que sufre y paga por tratar de hacerlo ver más decente cada día soy yo. Y esto no solo sucede con el pelo, pasa con la forma de vestirse, los zapatos , los accesorios e incluso hasta con el color del esmalte para las uñas.

O sea, perdón, pero ¿¡a cuenta de qué!?

No me lo tomen a mal, creo en el orden, la limpieza y el arreglo que una mujer debe tener y que, pues sí, uno siempre trata de verse presentable ante el objeto de sus afecciones, pero de eso a que me den permiso para usar tal color o tipo de ropa, ¡jamás!

De corazón les digo señoritas, si su novio o potencial pareja está constantemente queriéndole hacer cambios a su apariencia, lejos de sentirse halagadas siéntanse ofendidas. Lo que el tipo está haciendo es construir en usted la muñequita que siempre soñó. Si de verdad le gusta no hará mayores observaciones en usted a menos que, veá, le guste andarse vistiendo con colores que dañan la integridad visual del resto del mundo.

3.29.2011

Perdone usté, pero...

Sus carencias no son mi culpa.


Si me va a rebartir algo, hágalo con argumentos válidos. Cachetéeme con propiedad.

No soporto las cosas mal hechas.

Prefiero que no se ande con medias tintas.

Odio la gente yoya.

No le permito que me juzque si no conoce el trayecto que he recorrido para llegar hasta donde estoy.

Así soy y no voy ni quiero hacer nada para cambiar.

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