Siempre he considerado que soy un poco despistada, pero últimamente dejó de ser un simple despiste por convertirse en algo más constante y hasta un tanto preocupante; cositas básicas se me olvidan y vengo a reaccionar, en algunos casos, un día después.
- Lunes, hora de almuerzo: mientras espero que salgan mis alimentos recalentados vía microondas, me pongo a hablar por teléfono. De repente siento olor a quemado. Se me olvidó la tortilla en la parrillita de la cocina.
- Martes, media mañana: regreso de la universidad y tengo tanto sueño que abro la puerta, la cierro y me abalanzo sobre el sillón.[...] Llega la tarde, es hora de irme nuevamente a la U, busco descontroladamente las llaves en el sillón, abro la puerta de la sala para iluminarla y... ¡Ahí están las pinches llaves! Linda la niña, dándole chance a cualquier ladrón para meterse.
- Miércoles, entre 8 y 9 a.m.: me parece que al regresar de la U es mejor bajarme hasta la parada donde está Anda, pagar y venirme de un solo a la casa y no volver a salir. Como siempre está vacío paso casi que de inmediato. De lo más tranquila le di el recibo y un billete de $5 a la cajera esperando incluso que me diera vuelto. Pero ¡sorpresa! No revisé bien el recibo antes de salir y a causa de un par de grifos "sobados". De nada me sirvió la buena intención porque me toco venir a la casa, regresar a Anda y obviamente regresar a mi casa
- Viernes 2:30 p.m.: me dirijo al banco, es preciso que deposite el efectivo en mi cuenta. Pido la nota de abono y al llegar al final de la hojita dice: tipo de documento. Por inercia pongo DUI y suceden dos cosas: ni lo llevé al banco ni me lo puedo de memoria. Paseo para despejar la mente un rato...
- Y lo más común últimamente: agendo una cosa hoy y al siguiente día recuerdo que ya tenía planes para esa fecha, o me comprometo a enviar algo y termino enviándolo entre un par de días después o una semana, incluso.