6.04.2011

Antecedentes

Tengo poco más de lo necesario; mientras tanto
construyo el camino que me lleve hasta lo que quiero.

D

esde que estaba en el vientre de su madre le gustó el misterio, cuando llegó el tiempo de hacerse la ultrasonografía se puso de espaldas y fue imposible identificar su sexo. Entre juegos y promesas, el padre se dejó crecer la barba y el bigote con la esperanza de que la anhelada niña llegara luego de 2 varones.

Y la fuente se rompió inesperadamente… Era el tercer embarazo y, aunque siempre estuvo en un estricto control prenatal en una clínica bautista, nunca hubo algún indicio de que el parto pudiera ser prematuro; y tras oír al doctor decir que era una niña, la madre se rindió ante el efecto de la anestesia la madrugada del domingo 4 de junio de 1989.

Luego de 6 meses, se trasladaron a Santa Tecla, ahí María Luz del Rosario Nóchez Marín (el extenso nombre que denota el ferviente catolicismo de sus padres) empezó a crecer y desarrollarse en prácticas como cantante, bailarina de lambada e incluso porrista en sus épocas de párvula; conoció la devoción por Don Bosco y se enamoró de la veneración a María Auxiliadora.

Contra todo pronóstico, ya que su madre trabaja en una de las universidades más prestigiosas del AMSS, MaLu optó por ingresar a la Matías, alegando que el plan de estudios enfocado en la Comunicación corporativa era lo que mejor se acomodaba a sus aspiraciones como futura profesional de las comunicaciones. Sin embargo, no fue mucho el tiempo que transcurrió para darse cuenta de que el periodismo era algo a lo que le encantaría dedicarse. ¡Vaya contradicción!...un pequeño Bazzinga a su negación un par de años antes.

A falta de materias y catedráticos que ayudaran a desarrollar su habilidad escrita, poco a poco fue buscando espacios, como el blog que tras 2 años de experimentos catárticos y de opinión pereció, y una pasantía que le permitió conocer los pormenores de la vida en las salas de redacción.

La ortografía siempre fue una de sus manías, aunque la puntuación tendía a ponerla nerviosa porque usaba comas exageradamente. Una tarde de octubre del 2009 le llegó la oferta para trabajar en Editorial Santillana y a los dos días de la noticia inició a trabajar como correctora de estilo, labor que hasta la fecha realiza con gran satisfacción.

Ahora está a escasos 6 meses de egresar de la Escuela de Comunicaciones y aspira a llegar a ser editora de alguna revista. Mientras tanto, publica semanalmente en Los lados del elefante, blog colectivo de opinión, para no oxidarse y manifestarse, a manera de hacer conciencia, sobre los temas que a todos competen.

No le teme a los retos y quiere hacer cosas imposibles.

5.14.2011

¿Por qué no se callan?

La desesperación de algunos hombres en la calle es directamente proporcional al enojo que siento cada vez que escucho un "shh, shh... Adiós, mi amor".

En serio, ¿qué esperan que les responda o haga uno?
Que detenga mi paso para decirle: gracias, panzón.
O quizás esperan que me de la vuelta, les guiñe el ojo y les dé mi teléfono.
Acercándome un poco a la realidad creo que lo que les encanta es verle la posterior cara de enojada a uno.

Confieso que a más de alguno me han dado ganas de responderle amablemente, con el afán de sacarlos de su aura de confianza con el que se les ocurre decirle cualquier tontera a uno.
Ya lo he hecho, pero mi reacción no fue exactamente amable: policías y militares andaban patrullando cuando yo pasé y a uno se le ocurrió decir uno de sus nada rebuscados piropos, a lo que indignada respondí: "respete! Está trabajando".
Achicado frente al resto del grupo solo agachó la cabeza y siguió caminando. Al final creo que quien quedó mal fui yo. Deben de haber pensado: bueno, ¿y esta loca?

Si alguien lo ha hecho, tiene alguna experiencia similar de odio contra la verborrea desesperada de estos hombres o sostiene cualquier teoría: adelante, platiquemos.

5.06.2011

Esperarte

[Inserte su emoción aquí]

No sabés lo difícil que se me hace esperarte.
Aparecés cuando y donde menos quiero, bien dicen que cuando uno deja de buscar aparecen las cosas de imprevisto; lamentablemente todo es para mal.
Te encuentro de forma escueta y ¡cómo lo detesto!

Se supone que -yo creo que- soy buena, pero siempre y por más que pongo y se me ponen
enfrente los medios, no llegás.
Es tedioso todo esto, corróeme la envidia al ver como hasta parece que desfilás para los demás solo para hacerme sentir olvidada.

Quizás me voy a rendir, talvez aunque sea por lastimera venís y te apiadás de mí, me dejás tenerte un rato y no importa, te voy a dejar ir una vez más.
Pero aparecé, urgís más que Remberto.

4.30.2011

Del porqué guardar las fiestas*

Cuando nos propusimos reunirnos durante la semana santa todo fue bien inocente y, como siempre, nunca nos decidíamos por el lugar en donde iríamos a dejar la materia verde.

Llegó el jueves y para salir del paso decidimos ir a comer a uno de esos restaurantes con menús promocionales para los fines de semana. Pasaron 2 horas y ya no teníamos nada que estar haciendo ahí. El instinto de vagabundear pudo más y nos retiramos a buscar un lugar más "alegre" para terminar la noche.

Como señal divina - y obvia debido a la fecha - todo estaba cerrado. Sin embargo, logramos encontrar un rincón de esos, que consecuentemente rebalsaba de gente. En efecto, ahí se escondía toda alma parrandera de San Salvador, entre otros especímenes de la fauna salvadoreña.

¿Qué encontramos? La vulgaridad del reggeatón en su máxima potencia y gente que lo bailaba como ritual previo de apareamiento.

Mentalmente me daba latigazos por no hacerle caso a la sentencia de mi madre de "guardar las fiestas" (Ok, no) y moría una y otra vez de la vergüenza ajena al oír cantar al unísono esas canciones que fácilmente me hacen sangrar los oídos con sus letras y estridente punchi punchi.

Yo sé, ¡quién nos manda! De esas experiencias que nadie queda invitado a repetir...


*Esta entrada llega tarde gracias al gentil patrocinio
del cúmulo de trabajo.

4.29.2011

Cuando los nunca se cumplen

Sucede que cuando voy tarde siempre termino tomando el autobús más lento; el más pachanguero, con esa música estridente y a todo volumen que me hace sangrar los oídos. Al bajarme de ahí, en la parada previa a mi destino final hacerme esperar es su deporte favorito y verme la cara de impaciente les alimenta más el espíritu.
Cuando por fin me dirijo al punto X de mi mapa, no faltan aquellos que parecen pedirle permiso a sus pies para moverse o el tráfico de gente que viene en sentido contrario y no me permite rebasarlos.

El colmo de todo lo anterior, y que ya me ha pasado -no necesariamente cuando voy tarde- es que esté lloviendo y no ande paraguas, que haya llovido y ande en sandalias o, por algún motivo, razón o circunstancia, se me olvide algo de vital importancia.

En fin, soy solo yo o ¿le pasa a alguien más?

4.26.2011

Hablando de personajes

"Zorro: —¡Buenos días!

Principito: —¡Buenos días! —contestó—¿Quién eres tú?

Zorro: —Soy un zorro.

Principito: —Ven a jugar conmigo. ¡Me siento tan triste!

Zorro: —No puedo jugar contigo —contestó el zorro—

No estoy domesticado.

Principito: —¿Qué significa domesticar?

Zorro: —Significa crear lazos.

Principito: —¿Qué significa crear lazos?

Zorro: —Por ejemplo, tú no eres para mi más que un

chiquillo parecido a cien mil chiquillos y no te

necesito y tú tampoco me necesitas, yo no soy para

ti más que uno entre cien mil zorros. Ahora bien,

si tú me domesticaras nos necesitaríamos uno al

otro. Tú serías para mi el único en el mundo como

yo lo sería para ti.

Principito: —Empiezo a comprender… Hay una flor y parece

que me ha domesticado.

Zorro: —Si tú me domesticaras sería maravilloso.

¡Domestícame!"

A todos nos ha sucedido, usted coloque la relación amorosa, familiar o entre amigos que mejor le parezca.

Tenemos alma de zorros, queremos crear vínculos, ser domesticados por la compañía de esas personas que hacen de nuestra vida algo más soportable, llevadero, fácil, feliz -incluso-. Nos comportamos como el principito cuando, por estar pendientes de un solo objetivo, descuidamos el resto y no nos percatamos de lo que salta a la vista. Y anhelamos que nuestro (o nuestros) principito(s) se den cuenta de la flor que representamos.

Pasa en los libros, pasa en la vida. Y mientras tanto, vagamos por aquí, por allá...en espera del papel que nos toca jugar.

3.31.2011

¡Que alguien me explique!

A diario escucho aberraciones que dicen ser inspiradas en nombre del amor: permisos y peticiones que se le otorgan o solicitan al ser amado, pero la verdad es que a mí no me terminan de calar.

Hoy, por ejemplo, mientras esperaba poder pagar la U en el mini banco que han instalado en el campus, de lo poco que se le escuchaba a la pareja que estaba adelante de mí entendí que la chera tenía ganas de hacerse un cambio de look, ella usa el cabello envidiablemente largo y liso.

Él le dice que ni se le ocurra aparecerse de repente con el cabello súper corto. Ella responde agarrándose la parte frontal del pelo y fingiendo un fleco, a lo que él responde: “Así sí te doy permiso”. Por suerte ellos estaban de espalda y ni se fijaron en lo abiertos que tenía los ojos de la indignación por semejante comentario.

Y así, he escuchado temor a recogerse el cabello con una cola porque al fulano no le parece e incluso cambios de color en la cabellera porque a él le parecía que rubia, por ejemplo, se vería mejor.

En serio, que alguien me explique en qué nivel de enamoramiento tengo que estar para permitir que alguien me diga cómo, qué tan corto o largo y el color en que tengo que usar MI cabello. La única que sufre y paga por tratar de hacerlo ver más decente cada día soy yo. Y esto no solo sucede con el pelo, pasa con la forma de vestirse, los zapatos , los accesorios e incluso hasta con el color del esmalte para las uñas.

O sea, perdón, pero ¿¡a cuenta de qué!?

No me lo tomen a mal, creo en el orden, la limpieza y el arreglo que una mujer debe tener y que, pues sí, uno siempre trata de verse presentable ante el objeto de sus afecciones, pero de eso a que me den permiso para usar tal color o tipo de ropa, ¡jamás!

De corazón les digo señoritas, si su novio o potencial pareja está constantemente queriéndole hacer cambios a su apariencia, lejos de sentirse halagadas siéntanse ofendidas. Lo que el tipo está haciendo es construir en usted la muñequita que siempre soñó. Si de verdad le gusta no hará mayores observaciones en usted a menos que, veá, le guste andarse vistiendo con colores que dañan la integridad visual del resto del mundo.

3.30.2011

Úselas como quiera

En alguna ocasión a todos nos pasa que usamos de tal forma una palabra y vemos que alguien más, de ortografía respetable, la utiliza diferente. Entonces, surge la incógnita de saber si el uso que uno le da es el correcto, caso contrario es preciso cambiarlo cuanto antes.

Pues bien, como un seguimiento a los Consejos útiles que esporádicamente comparto vía 140 caracteres, ahora les presento una lista de palabras que tienen más de una forma de escribirse.

· Ahí/Allí: adverbio de lugar que indica de forma imprecisa la ubicación de un lugar, objeto o persona.

· Asimismo/Así mismo: para variar un poco el también.

· Basquetbol/Básquetbol/Básquet: todos derivados de la voz inglesa basquetball. Al gusto del cliente la utilización.

· Ceviche/Cebiche/Seviche/Sebiche: plato de pescado o marisco crudo y bueno, usted lo demás que trae este delicioso platillo. Confieso que me asusté la primera vez que vi semejantes salvedades, pero las 4 variables son aceptadas por la RAE tomando en cuenta que se traslada el seseo de la pronunciación a la escritura.

· Esdrújulas que según el país o el estilo pueden mover de sílaba el acento: afrodisíaco/afrodisiaco; amoníaco/amoniaco; cardíaco/cardiaco; ícono/icono; vídeo/video (con esta le pido que por favor se ubique adónde vivimos y no lo escriba como si viviera en España).

· Fútbol/Futbol: retomado de la expresión inglesa football. Nuevamente, usted decide; y si por razones de estilo quiere variar, también puede utilizar la forma menos popular balompié.

· Quizá/Quizás: adverbio que expresa duda o probabilidad. Peculiarmente por analogía con otros adverbios que terminan en s se creó la segunda forma.

· Solo/Sólo: de solamente. A pesar que con los cambios realizados el año pasado por la RAE se concretizó el uso sin tilde, sigo considerando válida la segunda forma.

· Talvez/Tal vez: por quizás o acaso. Toda mi vida lo usé unido, pero el panhispánico de dudas, que jamás me decepciona, me dejó claro que la forma original es separado, aunque el DRAE ya acepta como forma culta el talvez.

· Uy/Huy: interjección que denota dolor o asombro. Aunque por mucho se utilizó acompañado de la h en su artículo enmendado la RAE da luz verde para prescindir de la consonante muda.

Y podría seguir con unas salvedades más, pero se me hace inmenso el post...

Probablemente a usted no le interese y a lo mejor yo tampoco tengo por qué estarle dando consejos sobre gramática y ortografía; sin embargo, las palabras me dan vida y es un gusto poder compartir un poco de todo esto con usted que se toma el tiempo de venir a leerme.

3.29.2011

Ojo al corto

Bien dicen que a buen entendedor, pocas palabras.

La siguiente campaña para la prevención de enfermedades de transmisión sexual supo acoplarse a esto.



Disfrute el ingenioso corto y, aunque no se acople del todo a su realidad, reflexione un poco.

Perdone usté, pero...

Sus carencias no son mi culpa.


Si me va a rebartir algo, hágalo con argumentos válidos. Cachetéeme con propiedad.

No soporto las cosas mal hechas.

Prefiero que no se ande con medias tintas.

Odio la gente yoya.

No le permito que me juzque si no conoce el trayecto que he recorrido para llegar hasta donde estoy.

Así soy y no voy ni quiero hacer nada para cambiar.

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